Mira al cielo como quieras. Te estaré esperando.



Hay que volver a escuchar la sabiduría de los abuelos.

Los míos no creían en fronteras terrenales o celestiales.

Y los de ahora tampoco.

Con cuatro años por encima del siglo en mi calendario,
mucho más cerca de ser abuelo que padre,
tras de mí, no dejare alambradas,
ni grandes coordenadas.

Moriré con la conciencia azuzándome,
por no haber hecho lo suficiente.


Nada cambia, si no tenemos voluntad de cambiarlo,
aunque no sea suficiente.

Cultura es evolución, ocio tiempo perdido.
que no te confundan en la ambigüedad de las palabras.

Tenemos que volver a compartir,
un mirar a las estrellas, igualitario,
accesible e inclusivo.

Un estar en una mar zurdiestra,
que superé dragones de fuego,
y uni-versos algorítmicos.

Como hacían nuestras/os abuelas/os

Con su sabiduría.

Momento

A veces me siento solo, para sentirme a mí mismo.

Mis dedos acarician mi cráneo, se pierden en su pelo,
disponen mi nuca, para que la cabeza mire al cielo,
mis ojos siguen cerrados.

Me echo hacía atrás, se me abren los codos,
entrelazo los dedos y respiro vientos profundos.

Un auto masaje de cuello, un contrapelo revuelto y uno o dos suspiros.

Todavía estoy aquí y no voy más allá.

Mi cerebro lo agradece.

A veces me siento, porque estoy cansado.

Tan solo somos milímetros de tiempos sentidos.


Sucesión de momentos,

Ergonomía de la Conciencia
Notas sueltas 20/06/2017


Para que sirve una lupa, hoy en día?



Hay profesiones que están desapareciendo en aras a un incontrolado progreso, la tecnología no deja heridos tras de si. Eso si es igualitaria, mata por igual a buenos y malos de forma cada vez más controlada, aunque es un poco elitista, porque siempre salva a los mismos.

Cada vez hay menos carteros/as y es una pena, lo mismo que fue una pena que desapareciese el oficio de "Dibujante de Postales" algo que quedo anacrónico cuando se popularizó la fotografía.

Ha pasado mucho tiempo desde entonces pero me reconoceréis que tenía su encanto volver siempre a la misma tienda a comprar una postal casi única, saludar a su dibujante, darle la vuelta y escribir destino y remite.

Ninguna fotografía es capaz de describir la vida real como lo hacían aquellas postales.

Lo mejor de todo era buscar con una lupa los mensajes que la pintura escondía, a veces reivindicaciones políticas, a veces valores universales, a veces gráficos cifrados.

Esta imagen de la Rambla de las Flores de Barcelona, dibujada hace casi un siglo, esconde tres símbolos que parecen no corresponder a la época.

Si te han regalado una lupa recientemente, úsala y me cuentas, sobre todo si encuentras más de tres.